En torno a una boda se suceden miles de momentos, cada uno de ellos con protagonistas diferentes, pero me gustaría estrenar este espacio dando a conocer lo que siente una wedding planner cuando toma las riendas de esta carrera de fondo junto a los verdaderos protagonistas que son los novios.

Tantos momentos se viven que ceras un vínculo muy especial y llegan a formar parte de tu día a día convirtiéndose en amigos. Al menos eso es lo que me suele pasar a mí.

Llegan a ti para que les guíes en ese camino que, a veces, se hace duro de manejar y durante el que tendrán que tomar decisiones complicadas….¿complicadas, Davinia?!

Siiii!! Complicadas porque son momentos de nervios y de necesidad de tenerlo todo bajo control. Los preparativos de toda boda que se precie cuanto menos son laboriosos.

Esa es parte de nuestra misión. También ser un poco psicólogas, administradoras del tiempo y de sentimientos encontrados.

Tratas de serenar todo cuanto puedes pero no sólo a las parejas! jajaja Se añaden familiares y amigos a esta mini familia que se está creando.
Y tras meses de preparativos, llega el gran día y todo estalla de emoción pero no sólo para ellos, para mí también.

Nervios, que cada detalle esté en su lugar, que los momentos queden inmortalizados en las retinas de todos los que vienen a acompañarlos en este día tan especial….

Ha llegado el momento esperado, todo está listo, y tú…bueno yo….con la lágrima suelta y los sentimientos a flor de piel, porque finalmente mi trabajo consiste en eso:

Captar emociones y plasmarlas en todos y cada uno de los instantes para que esa gran familia que se ha formado sea inmensamente feliz, no sólo en el día de su boda, sino en el camino recorrido para llegar a ella.